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Ombú (Phytolacca dioica).

 

Nombre/s vulgar/es:  Ombú; humbí (guaraní); figueira, maria-mole, umbú peúdo (Brasil);

                                    bella sombra (Andalucía, España).

Nombre científico:  Phytolacca dioica L.                                  Familia: Phytolaccaceae

Altura:   A :  8 - 12  m   B : hasta  15  m

 

Phytolacca: del griego phyton = vegetal y lacca = laca.

Humbí de origen guaraní parece significar sombra.

 

 

    Planta gigante de porte arbóreo, que alcanza los 15 m de altura y los 20 m de diámetro de copa. El “tronco” está muy desarrollado y forma una especie de pedestal junto con las prominentes raíces. Corteza pardo clara, ligeramente rugosa. Follaje caduco. Hojas generalmente grandes, en especial si crece a la sombra, con pecíolo rosado. Frutos en racimos colgantes, pardo claros a la madurez. Dioico. Copa globosa.

 

Descripción botánica: hojas simples, alternas, pecioladas, anchamente elípticas, glabras, de margen entero y ápice agudo. 10-14 cm  x  6-8 cm. Las nervaduras y los pecíolos de las hojas jóvenes presentan tintes rosados.

 

Flores unisexuales en distintos pies (diclino-dioico). Sin corola. Se disponen en racimos terminales, péndulos, bracteolados, de pedúnculo breve y de 5-12 cm de longitud. Las masculinas con 5 tépalos blanquecinos, oblongos y de ápice redondeado. 20-30 estambres libres, insertos en un disco carnoso. Anteras introrsas, biloculares, amarillas. Las femeninas también con 5 tépalos blanquecinos, pero elípticos y cóncavos. Gineceo súpero. 8-14 carpelos 1-ovulados. Estilo de 1 mm de longitud. Ovulos campilótropos.

Fruto: baya carnosa, lobada, de aproximadamente 1 cm de diámetro, comprimida y amarillenta a la madurez. Se dispone en racimos apretados. Semillas negras de 3 mm de diámetro, lenticulares.

 

Floración:  varía según la latitud. En la provincia de Buenos Aires comienza con los ejemplares de flores masculinas hacia fines de octubre-principios de noviembre, mientras que los ejemplares de flores femeninas tardan unos 15 días más. El período de floración se extiende hasta febrero.

Fructificación:  desde enero hasta marzo-abril.

 

Hábitat:  selva misionera, quebrachales de quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae Engler), bosque xerófilo de tala (Celtis tala Gill. ex Planchon), etc.

 

Distribución geográfica:  sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y noreste de Argentina. En Argentina crece en Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, norte de Santa Fé y Buenos Aires, donde se extiende por el bosque xerófilo de talas hasta el partido de Magdalena, en las cercanías de Verónica.

    Pese a la creencia generalizada el ombú no es indígena de la pampa (la región fitogeográfica, no la provincia). Por haber sido una de las primeras especies nativas en ser usada como ornamental, su distribución al interior de la provincia de Buenos Aires fue fundamentalmente a causa del hombre. Se sabe que comenzó a ser plantado hacia mediados del siglo XVIII, ya que ante ese “mar de pastos” servía presumiblemente como punto de referencia en la monótona inmensidad de la llanura, y también como mojón y lugar de descanso. El ombú se convertiría en un hito para los viajeros de la planicie.

    Se ha plantado también en Europa, Perú, Sudáfrica y Estados Unidos. En Europa sobre todo en la cuenca del Mediterráneo. Se ha adaptado tan bien en España que algunos han llegado a decir que era originario de dicho país.

 

Usos: ornamental. Sombra. Usado en medicina popular como emético, fuertemente purgante, febrífugo, astringente, antiséptico y vulnerario de uso externo. Es rico en oxalato de Calcio, presente en toda la planta, pero especialmente en las raíces. La corteza de la raíz contiene un alcaloide: la fitolaccina (Domínguez, 1928). También es rico en saponinas y potasa, razón por la cual sus cenizas se mezclaban con el sebo y se obtenía el jabón casero en la época colonial. Las hojas se usan para lavar.

    La “madera” (que en realidad no lo es) semeja al hojaldre y está formada por capas alternadas de material leñoso y no leñoso, ya que presenta crecimiento secundario anormal. Peso esp. 0,374 kg/dm3.

    Ya decía Hudson al respecto:

...El ombú es verdaderamente un árbol singular,... ...equivale a un romance en sí mismo. Su madera es tan blanda y esponjosa, que se puede cortar con un cuchillo, no sirviendo absolutamente para leña, puesto que no se seca después de cortada, sino que se pudre como una sandía madura...”

"Allá lejos y hace tiempo", traducción de Fernando Pozzo, 1938.

 

    Esta es una leyenda acerca del ombú:

 

“Cuando Dios hizo al mundo, luego de haber hecho la tierra y el mar, al hombre y los animales, cuando hacía a las plantas, a cada una le preguntaba que deseaba ser.

Al llegar el turno del Quebracho éste le dijo a Dios:

- Tata Dios... ió quiero ser juerte y duro pa’ resistir los golpes de la suerte, y Tata Dios lo hizo juerte y duro.

Cuando le llegó el turno al Jacarandá, éste dijo:

- Tatita... ió quiero ser bonito y coqueto como una mujer, y así jué.

Luego le llegó el turno al Cañaveral...

¿Qué querís ser vos?... preguntó Tata Dios...

- Ió quiero ser, Tata Dios, largo y duro pa’ ser lanza ‘e soldado y picana ‘e los bueyes en el trabajo ‘e las carretas, dijo el Cañaveral.

Por último le llegó el turno al Ombú, y al ser preguntado por Dios contestó:

- Tata Dios... ió quiero ser coposo para dar sombra y descanso a los caminantes; ió no quiero flores perfumadas, ni colores vistosos, ni jugo, ni siquiera fruto pa’comer. Que mi tronco sea blando y que ni los clavos puedan quedar clavados en mi madera... Tata Dios.. ió quiero hacer el bien a los hombres... ió quiero aliviarlos de la fatiga cuando cruzan las llanuras y los montes, los ríos y las montañas, bajo el sol calcinante y muertos de sed en medio de la tierra reseca por el fuego y el calor...

Y Tata Dios hizo al Ombú como él le pidió.

Pasaron los siglos... Vino el Redentor al mundo, salvó a los hombres y éstos lo crucificaron. Cuando el Ombú lo supo pidió hablar con Tata Dios... Tata Dios consintió y el Ombú lleno de dolor y angustia le dijo:

- Tata Dios... cuando usted hizo los árboles les preguntaba a todos qué querían ser... y tuitos querían ser bonitos, lindos y juertes... ió no quería ser nada d’ eso pa’ que jamás pudiera servir de cruz, como sirvieron otros árboles...

- M’ hijito... ¡mi hais ienao ‘e satisfación!... A naides había oído hablar tan lindo, dijo Tata Dios... y abrazándolo le dijo:

- Ió te protegeré por toda la eternidad,  pa’ que sigas haciendo el bien a los hombres...”

 

Adaptado de “Leyendas cordobesas”. Julio V. Esain. Dirección General de Historia, Letras y Ciencias. 1970. Córdoba, Argentina.

 

    Es una de las plantas más conocidas de nuestro folklore y la más representada de la llanura bonaerense, a pesar de que como se dijo el ombú no es natural de dicha región. Inspiración de innumerables payadas, versos, poesías y cuentos; abrigo y sombra del gaucho; protagonista de bromas pesadas... el ombú sigue viviendo en la imaginación y el sentimiento popular.

 

    Se reproduce por semillas en tierra de mantillo, protegidas del sol. Se puede multiplicar fácilmente por estacas. Crecimiento rápido.